TOSTÓN STUDIO

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Este es mi cuaderno. Un espacio donde comparto reflexiones, descubrimientos y observaciones sobre diseño, tendencias y cultura visual. Cada artículo es un fragmento de pensamiento suelto: léelo, salta, o vuelve después.

Soy Judit, de Tostón Studio. Me interesan las tendencias de comportamiento, el posmodernismo y la sociología, y exploro cómo todo ello confluye y se refleja en mi trabajo y en la creación de marcas.



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CUADERNO UN APUNTE SOBRE LA SEDUCCIÓN
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UN APUNTE SOBRE LA SEDUCCIÓN


El otro día, en un supermercado, me encontré con una marca de maquillaje que proclamaba: “Hacemos que la belleza sea divertida”. Lo leí y pensé: curioso que lo tenga que aclarar. 
Porque en sus productos no había nada que transmitiera esa ligereza: ni el envase, ni el color ni la selección tipográfica. 

La lógica suele repetirse: si tienes que decirlo, es que no funciona. Es como presentarse diciendo: “soy muy interesante, ya verás”.

Luego pensé en Glossier. Glossier no se explica. Glossier simplemente actúa.

Te seduce desde la estantería con su packaging mínimo, tipografía bold y un aire de modernidad irreverente. Nunca dirían que hacen que la belleza sea divertida. Simplemente lo hacen.

Y ahí los posmodernos tenían razón. Baudrillard lo planteaba así: la seducción no se reduce a lo romántico; está en todas partes. Lo que realmente seduce no va de utilidad, sino de signos, apariencias, ilusión. 

La seducción empieza en sentirnos reconocidos. En que nos cuiden, que nos sorprendan, que nos hagan sentir parte de algo… Esa nota de agradecimiento escrita a mano puede bastar para sellar una complicidad que dure años.

También nos seduce lo que nos proyecta: como un objeto que nos acerca al ideal que queremos ser. Comprar un pintalabios nunca es solo pintarse los labios: es encarnar por un instante nuestro ideal imaginario.

Vivimos de símbolos. Y todo puede ser símbolo: El material de la carta del restaurante, el dibujo escondido en el interior del paquete, el efecto iridiscente de las tarjetas de visita… no son simples detalles, son claves que decodificamos de manera instintiva. Y cada símbolo es un filtro: “esto es para ti” o “esto no lo es”.

Hay marcas que, como algunas personas, llegan con una lista de virtudes; mientras que otras aparecen y no puedes dejar de mirarlas. Las primeras explican. Las segundas hipnotizan.

Y ahí está el apunte: La seducción no se logra con palabras, sino con sensaciones. La experiencia real siempre superará al claim. 

La seducción no se anuncia: se contagia y se queda contigo. Como un buen perfume.




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